Conocemos el proceso completo: desde las primeras comunicaciones con el banco, hasta la demanda, la ejecución, el remate e incluso la negociación con el nuevo propietario.
Analizamos tu situación, identificamos las alternativas disponibles y te ayudamos a tomar decisiones para negociar y resolver tu caso con la mejor estrategia.

Un crédito judicializado avanza por etapas. En cada una hay decisiones que cambian tu posición — y decisiones que la empeoran sin que lo sepas.
El primer aviso formal. Aquí casi todos hacen lo peor: guardar el sobre y no responder.
El banco ya no negocia contigo por teléfono. Tu caso cambió de oficina — y de reglas.
Llega la notificación del juzgado. Los plazos ahora corren aunque tú no hagas nada.
Tasación del inmueble, convocatoria. La ventana de opciones se hace más angosta — pero sigue abierta.
Incluso aquí existen movimientos posibles. Pero cada etapa que pasa, negocias con menos.
Mientras más temprano nos escribas, más alternativas reales tienes.
Falso. Cada etapa tiene salidas distintas: negociación, reprogramación, venta ordenada antes del remate, defensa en el proceso. Lo que no existe es una salida sin actuar.
Al revés: el silencio acelera el proceso en tu contra y te quita las salidas más baratas. El expediente avanza contigo o sin ti.
El banco quiere recuperar su dinero — la casa es solo su garantía. Esa diferencia es exactamente la puerta por donde se negocia.
Sin tecnicismos: qué etapa es, qué plazos corren y qué se puede hacer todavía.
Negociar con el banco (sabemos cómo evalúa y qué propuestas sí escucha), reprogramar, vender ordenadamente antes del remate, o defender el proceso con los especialistas legales del equipo.
Cada servicio del equipo — legal, inmobiliario, financiero — existe para darte alternativas reales, no una sola puerta.
No te dejamos con un diagnóstico: llegamos contigo al acuerdo, la venta o la resolución.
Los detalles se muestran en reunión, con documentos a la vista (cubriendo los datos personales). No publicamos nada que no podamos demostrar.
Dónde está el dinero en juego. Cuando un comprador se entera de que hay un crédito judicializado, lo primero que hace es atacar el precio. En el mercado, una propiedad en esa situación suele cerrarse con castigos que llegan hasta el 40% por debajo de su valor. No porque valga menos, sino porque el vendedor está apurado y solo.
Qué hicimos en este caso. Antes de mover nada, leímos el expediente para saber en qué etapa estaba y qué plazos corrían de verdad. Con eso pudimos sostener la posición del propietario en la negociación en lugar de aceptar la primera oferta de oportunidad. La deuda y la hipoteca se resolvieron en el mismo acto de la firma, con el dinero del comprador — seguro para las dos partes.
Cómo terminó. La venta se cerró en 95% del valor que habíamos calculado, muy lejos de ese castigo del 40%. Ese fue el resultado de este caso concreto.
Cada expediente es distinto. El margen de negociación depende de la etapa procesal, del saldo de la deuda y del tiempo disponible antes del remate. No prometemos un porcentaje: lo primero que hacemos es decirte, con tu expediente a la vista, qué alternativas reales te quedan.
La situación. Un propietario con dos deudas en el mismo banco: el crédito hipotecario, que pagaba puntualmente, y un préstamo personal garantizado con esa misma hipoteca, que entró en cobranza judicial. El proceso avanzaba sin contradicción, es decir sin que nadie hubiera contestado la demanda en su nombre.
Qué hicimos. Lo primero fue analizar el estado de la deuda: producto, plazo, importe amortizado, tiempo en mora, garantía que la respalda y posición del banco. En paralelo se revisó su situación económica y qué quería lograr. Recién con eso se le explicaron las opciones realistas que tenía —no las deseables— y se determinó la estrategia. El encargo cubrió las dos cosas a la vez: la defensa en el proceso y la venta del inmueble.
Cómo terminó. Se vendió a precio de mercado, no a precio de urgencia, que es lo que ocurre cuando el remate manda el calendario. Y la deuda en cobranza judicial se negoció a la mitad de su importe.
La lectura de este caso: un préstamo personal colgado de la misma garantía pone en riesgo el inmueble aunque el hipotecario esté al día, y un proceso que avanza sin contradicción avanza rápido. El porcentaje negociado es un hecho de este expediente, no un resultado que se pueda ofrecer: cada deuda, cada acreedor y cada etapa procesal son distintos.
Nos cuentas tu caso, te decimos en qué etapa estás y qué alternativas reales tienes. Tú decides con información.
Conversar por WhatsApp ahoraEl estado del proceso, el saldo, el acreedor, el valor del inmueble y la posibilidad de vender deben leerse juntos. Un caso registral puede enseñar una regla; tu estrategia depende de tu expediente.
